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La invasión Dothraki


Creía olvidadas mis pesadillas escolares, difuminadas tras el ocaso del mes de junio, pero hoy se volvieron a manifestar en forma de invasión dothraki.


Desde las diez de la mañana una avalancha inmisericorde de adolescentes asaltó la fortaleza de Roca Casterly para inaugurar uno de los principales eventos de la TLP, la Summer-Con, que cada año da cabida a un amplio abanico de tendencias en el mundo del comic, el cine, la música o los videojuegos.


La tendencia en los últimos años -digamos- procede de las tierras remotas de oriente que están bajo el influjo de la cultura nipona y coreana (del sur) básicamente: manga, anime, cosplay, kpop son términos, entre otros, que resuenan por los pasillos del palacio virtual como cantos de sirena que atraen a millares de jóvenes.


Muchos venían ataviados como sus héroes de cabecera o simplemente con algún elemento sacado de alguna serie de éxito que cada año intenta crear tendencia pero que, al final, como en las pasarelas de la moda, suelen trascender poco o nada en el mundo real.


Muchas orejas de gato, muchos rabos de conejo, armaduras, extensiones multicolores, armas estrambóticas y un sinfín de artilugios que nos hacen dudar de la realidad que estamos viviendo esta primera jornada.


Durante todo el día se han desarrollado numerosas actividades en todo el recinto que, en nuestro caso, hemos simultaneado con el turno de guardia en el Muro. Numerosos talleres, juegos de mesa, exposiciones y venta de artículos, torneos de videojuegos, danza, karaoke y una interminable lista a la que atender sin garantías de aprehender algo. Imposible asistir a todo.


La velocidad con la que transcurren los acontecimientos me hace reflexionar sobre el efecto que produce todo esto sobre los jóvenes actuales. ¿Demasiada oferta? ¿Realmente nos estamos enterando de lo que sucede a nuestro alrededor? Tener tantos manjares al alcance de nuestra mano para luego, como en el mito de Tántalo, nunca llegar a saborearlos.


Yo, al menos, no soy capaz de seguir el ritmo que impone el calendario. Así que me siento de vez en cuando en la grada a tomar un respiro con la lectura de un libro (de papel).


Zurrón Vintage
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