Corriendo desnudos por el estadio

February 21, 2017

 

Son numerosos los vocablos de origen griego que podemos encontrar en la terminología deportiva en general y en el mundo del atletismo en particular. Para empezar nuestra andadura en buena forma, hemos decidido dedicarle nuestro primer "Te cojo..." a este deporte tan elemental que ya practicaban a diario nuestros primeros antepasados cavernícolas corriendo por los campos, saltando por las montañas y lanzando sus particulares jabalinas para abatir el menú del día. 

 

El atletismo es el verdadero deporte rey, un deporte de deportes, porque en qué disciplina no hay que correr, saltar o lanzar algo. Piensen en cualquiera de ellas y descubrirán que, de una u otra forma, esto es así. Además, entre los griegos de la Antigüedad surgieron los primeros deportistas de élite que eran atletas que invertían gran parte de su tiempo para estar en la mejor forma y poder enfrentarse a sus rivales en el estadio con motivo de unos juegos atléticos regionales o del gran evento deportivo de la Antigüedad: los Juegos Olímpicos.

 

Las lenguas griega y latina han sido siempre una fuente interminable de la que han bebido (y siguen bebiendo) numerosas disciplinas científicas y del conocimiento en general a la hora de acuñar su terminología. Que surge un concepto científico nuevo o un revolucionario chisme tecnológico, pues ahí están el latín y el griego para bautizar ese descubrimiento o ese invento. Por ejemplo, a todas las palabras del castellano que proceden del griego se las denomina helenismos y son abundantes los que podemos encontrar referidos al deporte. Hoy vamos a hablar de algunos de ellos.

 

Empecemos por los gimnasios, esos modernos templos en los que se rinde culto al propio cuerpo y adonde la gente acude con el fervoroso objetivo de ponerse en una buena forma física o bien de perder esos quilitos de más que les permitan lucir un buen tipito en la playa o meterse en un modelito dos o tres tallas más chico. La palabra "gimnasio" procede del griego gymnos, que significa ‘desnudo’. Y es que en la antigua Grecia la actividad física se realizaba en pelota picada. Deporte y belleza (un cuerpo escultural) estuvieron siempre ligados en la Antigüedad griega. Por esta razón, los jóvenes gimnastas solían impregnar sus cuerpos con diversidad de aceites o simplemente con polvos de terracota que daba a la piel una tonalidad dorada que brillaba con la acción del sudor y resaltaba la musculatura.

 

En los gimnasios estaba prohibida la entrada a las mujeres y no es de extrañar que estos recintos fueran el reclamo para numerosos hombres adultos que engatusaban a los jóvenes y los seducían con regalos para convertirse en sus tutores, dando lugar a una relación homosexual totalmente permitida y legislada por las leyes de entonces. La educación sexual formaba parte también del adiestramiento de los adolescentes.

 

El deporte en la Antigüedad clásica siempre se practicó desnudo y, así por ejemplo, las competiciones atléticas en el estadio se disputaban también con los deportistas totalmente en bolas. Las mujeres no podían competir y no se les permitía la entrada al recinto. Como se habrán dado cuenta ya, la antigua sociedad griega era muy machista y todavía hoy sigue siéndolo por influencia histórica de otras culturas como la musulmana. 

 

La palabra “atleta” o “atletismo” procede del helenismo athlos que significa ‘competición’, lo cual nos aclara el principal objetivo de los deportistas: competir, contra los rivales y contra sí mismos. Una de las principales manifestaciones deportivas de la Antigüedad griega fueron los Juegos Olímpicos, llamados así porque se celebraban cada cuatro años en la ciudad de Olimpia, al sur de Grecia en la península del Peloponeso. Todavía hoy podemos visitar las ruinas de estos sagrados recintos donde los atletas competían por la gloria del laurel olímpico y por una fama que inmortalizaría sus nombres hasta convertirlos en verdaderos héroes mitológicos como Hércules o Perseo. 

 

Entre los antiguos griegos, la "olimpiada" era la unidad de tiempo principal y la utilizaban como referencia para su calendario. La olimpiada era  un periodo de cuatro años y los acontecimientos de la época se databan en relación con los primeros Juegos Olímpicos que se celebraron en el 776 a.C. Como verán, por esa época no había nacido aún el mesías de la religión cristiana, que sirve como punto de referencia de nuestro calendario actual.

 

Hay una diferencia, pues, entre "olimpiada" y "juegos olímpicos" a nivel semántico. La olimpiada es el periodo de tiempo de cuatro años que transcurre entre dos juegos olímpicos. Por eso están mal utilizadas expresiones del tipo "En el año 2016 se celebrarán las Olimpiadas de Río de Janeiro". Lo que se celebrarán serán los Juegos Olímpicos. La Olimpiada es el periodo de tiempo que media entre la clausura de los Juegos Olímpicos de Londres (2012) y la inauguración que tendrá lugar en el estadio olímpico de la ciudad brasileña en el 2016. Será la XXXI Olimpiada de la Era Moderna desde que al barón, Pierre de Coubertain, se le ocurriera relanzar este gran evento de la Antigüedad.

 

También la palabra “estadio” hace referencia no sólo al lugar donde competían los atletas siguiendo el famoso lema olímpico del citius, altius, fortior (‘más lejos, más alto, más fuerte’), sino también a una medida de longitud que tomaba como patrón precisamente la longitud del estadio de Olimpia (174,125 metros). Existía la carrera del estadio, llamada dromos, también el diaulo o prueba del doble estadio (unos 400 metros); o la carrera larga, dolico, que consistía en recorrer veinticuatro veces el estadio, más o menos unos cinco mil metros.

 

Otros vocablos de origen griego son las pruebas del “heptatlón” femenino (‘siete pruebas’) o “decatlón” masculino (‘diez pruebas’), que proclaman en la actualidad al hombre y a la mujer más completos. En cambio, en los Juegos Olímpicos de la Antigüedad se celebraba el “pentatlón” o cinco pruebas, que eran: carrera de un estadio, lanzamientos de jabalina y de disco, salto de longitud sin carrera y pugilato (una especie de boxeo).

 

El deporte y la religión estuvieron siempre muy ligados, hasta el punto de que los atletas hacían ofrendas y entonaban plegarias a dioses como Zeus o Apolo. Una diosa que también era muy solicitada era NIKÉ, la diosa de la victoria, que ha dado nombre a una conocida marca de artículos deportivos.

 

Esperamos que el lector haya tomado conciencia con este "Te cojo..." de que el deporte moderno debe mucho a una cultura, la griega, que alcanzó su esplendor hace, ni más ni menos, que unos dos mil quinientos años. ¡Lo que ha tronado Zeus desde entonces!

 

 

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